La mayoría de los hogares modernos están llenos de luz blanca y azulada.
Bombillas LED, pantallas, iluminación artificial intensa…
Este tipo de luz puede mantener al cerebro en modo alerta incluso por la noche.
Por eso muchas personas están empezando a cambiar la iluminación nocturna por luz roja o cálida.
La luz roja tiene una característica interesante:
estimula mucho menos el sistema de alerta del cerebro.
Eso permite que el cuerpo empiece a relajarse de forma más natural cuando llega la noche.
Las lámparas o paneles de luz roja ayudan a crear un ambiente más compatible con el descanso.
Menos estimulación.
Más calma.
Y un entorno que favorece que el cuerpo entre poco a poco en modo noche.